22.3.10

The Kinks - Arthur Or The Decline And Fall Of The British Empire (1969)

Es arriesgado afirmar que la década de los 60 fue la más prolífica en cuanto a calidad en la historia del rock. Sin embargo, es quizá aún más arriesgado afirmar lo contrario. Un listado rapidísimo incluiría a The Beatles, The Rolling Stones, Pink Floyd, Led Zeppelin, Jimi Hendrix, Bob Dylan, The Doors, Frank Zappa, Cream, The Band, The Who, Santana, Black Sabbath y Deep Purple.  Las omisiones en esta lista serían disculpables, se podrían justificar de alguna forma; todas excepto una: The Kinks.

En 1964 apareció el sencillo “You Really Got Me”, mismo que llevó a The Kinks a los primeros sitios de popularidad tanto en su país natal, Inglaterra, como en Estados Unidos, donde la banda se posicionó rápidamente dentro del movimiento llamado British Invasion. Originalmente The Kinks estuvo conformado por los hermanos Dave (guitarra y coros) y Ray Davies (guitarra, harmónica, teclados y voz), Peter Quaife (bajo y coros) y Mick Avory (batería y pandero).  En 1969, John Dalton sustituyó a Quaife en el bajo. Fue en este mismo año que The Kinks editan su séptimo álbum, titulado: Arthur Or The Decline And Fall Of The British Empire. Se trata de un “álbum concepto”, es decir que sus canciones tienen continuidad y, por ende, unidad. La narración tiene como protagonista a Arthur Morgan y su vida en un suburbio londinense. Así, la historia está barnizada de humor y de nostalgia. Las canciones describen la Inglaterra que Arthur alguna vez conoció (Shangri-La, Young And Innocent Days), la migración de uno de sus hijos a la tierra prometida (Australia), el vacío y la superficialidad de su cómoda vida dentro de su hogar (Shangri-La), las consecuencias sociales de la Segunda Guerra Mundial (Mr. Churchill Says) y la muerte de su hermano en la Primera Guerra Mundial (Some Mother’s Son).

Entre las principales virtudes de Arthur Or The Decline… está la capacidad lírica para describir a la Inglaterra de aquel entonces. Más allá de imágenes complicadas o de metáforas ininteligibles, el álbum es un admirable compendio de percepciones sencillas, pero contundentes.  El retrato es simple, pero atinado. Musicalmente, Arthur Or The Decline… es un collage operístico que envuelve y divierte. La irreverencia alcanza la cumbre en los contrastes musicales y líricos que se extienden entre lo épico y lo punk. A mí  me queda claro que con The Kinks estamos ante los verdaderos padres del punk.

El término posmoderno es un misterio. Por momentos es guango, demasiado flexible si se quiere. Pero los que de alguna manera nos aferramos a él podemos distinguir algunas características básicas. Entre éstas están la carnavalización, el collage, la parodia, la ironía y la influencia tanto hacia dentro como hacia afuera (intertextualidad). Se dice que la Posmodernidad comenzó en la década de los 60, específicamente en el ocaso de dicha época, cuando las ideas y la concepciones de términos como sociedad, familia, sexo, género, arte, guerra, desarrollo… entre otras, hicieron explosión, entraron en crisis y fueron todas cuestionadas.  

Arthur Or The Decline… reúne varias de estas características: Carnavaliza personajes tan elevados como Churchill y los baja de un tirón hacia la tierra. Realiza un collage musical que va desde el rock hasta el blues, pasando por el punk y el hard rock más operístico. Parodia las situaciones mundanas del habitante promedio londinense, ubicándolo en lugares utópicos y paradisiacos. Y finalmente, establece vínculos intertextuales bien evidentes en el plano musical. No se puede negar el diálogo musical que The Kinks establece con bandas coetáneas tales como The Mothers Of Invention o The Beatles. Y por supuesto, la influencia que generaron hacia el futuro en bandas como The Ramones, The Stooges, Red Hot Chili Peppers, Sex Pistols u Oasis.

Todo lo anterior se puede ver y escuchar de manera comprimida en el excelente track Australia, donde los estilos y matices no son menos variados que elevados. Australia en particular y Arthur Or The Decline… en general, no sólo deleitan, también anonadan. Y siguiendo el estilo de las mejores narraciones, mantienen al espectador atento, ansioso por saber qué es lo que sigue.

15.3.10

Alter Me - The Fall (2008)

Alter Me fue una banda de rock surgida en Dinamarca y liderada por  el cantante y músico Hans Mortensen. El 17 de marzo de 2008 apareció en Europa, bajo la firma de EMI, el disco The Fall, el único que la banda lograría publicar.  Para la grabación del álbum, Mortensen se hizo acompañar de músicos de estudio.  Pero una vez finalizado el proceso de edición, Mortensen reunió una banda regular con quienes haría la gira promocional.  Así, el resto del grupo quedó integrado por Kasper Rasmussen (guitarra y órgano), Nicolai Westh (guitarra y órgano), Jesper Van (bajo) y Esben Brandt (batería), quien más tarde sería sustituido por Adam Winberg.

La riqueza creativa y emocional de Mortensen se esparce por todos los rincones de The Fall. El músico danés hace uso de diferentes instrumentos y efectos sonoros -órganos, guitarras, pianos, coros- para conjuntar un sonido fresco que igual altera que conmueve.

Aunque el álbum está lleno de detalles y transmite la sensación de estar minuciosamente bien planeado, éste nunca pierde espontaneidad. Su evolución es sólida. En el ir y venir tanto de ritmos intensos como semilentos emerge constantemente una intención positiva. La paradoja se hace evidente cuando entre los tonos musicales más alegres surge un mensaje oscuro e irónico: I feel like giving up on time and luck and fate / I wanna disappear in no one’s arms, just nowhere.

Es precisamente ésta la principal virtud de The Fall: trazar musicalmente un trayecto de ida y vuelta constante entre la melancolía y la esperanza. El vehículo para realizar el recorrido es un bólido imparable que además lleva en su interior la base conceptual de todo el proyecto: el amor.

En las melodías, por momentos fúnebres, el encargado de transmitir este mensaje de amor y de optimismo en donde aparentemente sólo hay oscuridad, es un fantasma. Este fantasma cobra vida en la voz de Mortensen; entra en él y lo poseé: You caught me / Killed me in the night / Killed me with your eyes.  Luego con la misma intensidad lo abandona para vagar amenazante: It’s the way  / It’s the way / They shine / And now / And now / They’re everywhere.

La heterogeneidad de The Fall podría desconcertar al auditorio más incauto. Sin embargo, el que escucha detenidamente se verá a sí mismo frente a un mosaico musical de opción múltiple, fuerte líricamente y  conformado por imágenes profundas. Tal es el caso del segundo track You Can´t, en el que letra y melodía juguetean con la reminiscencia de algún western outlaw: What you want / Is against the law / I’m sorry boy, you can’t. O la magnífica Lay Down My Arms donde la música evoluciona pacientemente pasando de una atmósfera prácticamente minimal a un sonido oscuro, rico en texturas y con una marcha constante y repetitiva que complementa la explosión.

La historia de Alter Me está estrechamente ligada a Groenlandia, país que sólo conozco a través de historias personales de gente muy cercana. Sin embargo, si tuviera que describir aquella lejana isla danesa del septentrión americano, pensaría en fantasmas deambulando entre el hielo, buscando alegría y encontrándola fugazmente. Produciendo sonidos a través del viento, ocultándose en la verde montaña durante el verano y cobijándose bajo las sábanas de alguien durante el larguísimo invierno. Ese mismo fantasma existe en The Fall (La Caída), ahí cae y ahí se levanta. Grita y canta a través de Hans Mortensen quien, finalmente, después del recorrido, decide nombrarlo en el último track titulado Ghost. Ahí el fantasma adquiere voz propia: Help us god we’re stuck in here / No hope only fear / Help us god we’re scared to death. 



Versión en danés por Nanna Mortensen
Dansk version af Nanna Mortensen

Alter Me var et dansk rockband anført af sanger og musiker Hans Mortensen.  17. marts 2008 udsendte pladeselskabet EMI – på europæisk plan - gruppens første album The Fall. Det skulle også blive det sidste med Alter Me som ophavsmand. The Fall blev indspillet med studiemusikere, men umiddelbart efter indspilningen dannede Hans Mortensen et regulært band bestående af Kasper Rasmussen (guitar og piano/orgel), Nicolai Westh (guitar og piano/orgel), Jesper Van (bas) og Esben Brandt (trommer). Sidstnævnte erstattedes senere af Adam Winberg.
 

Hans Mortensens kreativitet og rige følelsesliv kommer til udtryk i alle afkroge af The Fall. Musikeren gør brug af forskellige instrumenter og lydeffekter – orgel, guitar, piano, kor - for at sammensætte en ny lyd, der på én gang altererer og bevæger.
 

På trods af at albummet er fuldt af detaljer og fremstår som minutiøst planlagt, mister det aldrig sin spontanitet. Dets udvikling er følbar. I de intense og semirolige rytmers konstante kommen og gåen opstår der konsekvent en positiv intention. Paradokset opstår, når der til de mest optimistiske musikalske klange tilføjes en mørk og ironisk meddelelse: I feel like giving up on time and luck and fate / I wanna disappear in no one’s arms, just nowhere.
 

Dét er præcis albummets vigtigste evne: at skitsere et forløb der konstant veksler mellem melankoli og håb. Køretøjet er en ustoppelig racerbil, der i sit indre endvidere rummer hele projektets konceptuelle fundament: kærligheden.
 

I de til tider dystre melodier er opgaven med at transmittere meddelelsen om kærlighed og optimisme, hvor der tilsyneladende kun findes mørke, betroet et spøgelse. Dette spøgelse får liv gennem Hans Mortensens stemme; det tager plads i ham og besætter ham: You caught me / Killed me in the night / Killed me with your eyes. Senere forlader det ham for at strejfe truende omkring med den samme intensitet: It’s the way  / It’s the way / They shine / And now / And now / They’re everywhere.
 

The Fall’s uensartethed kan muligvis forvirre mere enfoldige ører, men den der lytter omhyggeligt til pladen vil imidlertid opdage sig selv i en musisk mosaik, der – udover at være lyrisk stærk og bestående af solide billeder - åbner for utallige muligheder. Således gælder det også for pladens andet nummer You Can’t, hvor tekst og melodi leger med hinanden i reminiscensen af en klassisk Western Outlaw: What you want / Is against the law / I’m sorry boy, you can’t. Eller den fantastiske Lay Down My Arms, hvor musikken tålmodigt udvikler sig fra en næsten minimalistisk atmosfære til en mørk lyd, rig i tekstur og med en konstant og gentagende march, der komplementerer eksplosionen.
 

Historien om Alter Me er tæt knyttet til Grønland: et land jeg kun kender gennem personlige fortællinger fra mennesker i min meget nære omkreds. Skulle jeg imidlertid forsøge at beskrive denne fjerne ø i det nordamerikanske kontinent, ville jeg komme til at tænke på et spøgelse, der bevæger sig hvileløst rundt imellem sne og is, søgende efter glæde, men kun i stand til at fange den flygtigt. En eksistens der producerer lyd i takt til vinden; skjuler sig i de grønne fjelde om sommeren og gemmer sig under en eller andens dyne i den meget lange vinter. Det samme væsen gennemløber The Fall, her falder det, og her rejser det sig igen. Det skriger og synger gennem Hans Mortensen, som efter den lange rejse vælger at navngive det i albummets sidste nummer med titlen Ghost. Der får spøgelset stemme: Help us god we’re stuck in here / No hope only fear / Help us god we’re scared to death.




6.3.10

Chava Flores - Antología (1951-1987)

”En México estamos divididos en ricos y pobres, y los pobres en miserables y muertos de hambre, y yo pertenezco a estos dos, por esa razón conozco y puedo interpretar la fiesta de la barriada. Mi canción es para los pobres porque yo soy pobre. No puedo hablar de los ricos porque no sé ni cómo son, pero sí le puedo asegurar: no son tan felices como nosotros que entregamos más, somos más comunicativos, damos más amistad, ya que no tenemos otra cosa que dar. El pobre da siempre más de lo que tiene”.
Chava Flores (1976)

Los juglares son artistas del entretenimiento con aptitudes para tocar instrumentos, cantar y contar historias. En tiempos pasados, el cometido del juglar era divertir e, incluso, sanar al doliente -o al aburrido- inyectándole alegría mediante sus dotes artísticas.


Salvador Flores Rivera, "Chava Flores", nació el 14 de enero de 1920, en la ciudad de México, en la calle Soledad, en el conocido barrio de La Merced. Según dicen por ahí, creció en  Peralvillo, la Guerrero, la Doctores, la San Rafael, la Roma, Tacuba y Santa María la Ribera.  En su última estancia en el Distrito Federal vivió en Azcapotzalco, en la Unidad Cuitláhuac, donde estuvo hasta 1986, año en que se mudó a Morelia, Michoacán.


La canción que abrió la puerta a Chava Flores fue Dos horas de balazos, la cual está inspirada en héroes del oeste norteamericano: Tom Mix, Buck Jones, Bill Boyd y Tim McCoy, a los que Chava menciona en un coro comiquísimo a lo largo de la canción.


Su vida artística transcurrió entre carpas, cabarets y estudios cinematográficos. La música de Chava Flores proyecta lo que ve y siente el mexicano promedio de las grandes ciudades: vida en vecindad y multifamiliares, fiestas tradicionales, crítica de las costumbres provincianas, su actitud hacia el trabajo y la sociedad, ineficiencia en los servicios públicos y los encantos y desencantos del personaje común y corriente que es soñador y apasionado.


El juglar no sólo canta, el juglar, como mencioné en un inicio, entretiene. Chava Flores era un cronista urbano, un retratista musical o, mejor dicho, caricaturista. Su uso del lenguaje tiene la virtud de que, sin dejar de ser coloquial y auténtico, reúne cualidades sonoras por su original uso de versos y rimas. Chava era también un experto en "albures", el juego verbal favorito de los defeños, surgido a mediados del siglo pasado y muy representativo del México más popular:

Yo soy el chico temido
de la vecindad
soy el pelón encajoso
que te hace llorar.
Me llamo José Boquitas
de la Corona y del Real
yo soy del barrio el carita,
las chicas, los chicos
me dan mi lugar.

(El  chico temido de la vecindad, fragmento)


Otro tema recurrente en las canciones de Chava Flores era el de la economía de la clase media baja, caracterizada siempre por el desempleo, el subempleo y las deudas:

Mira Bartola,
ahí te dejo esos dos pesos,
pagas la renta,
el teléjono y la luz;
de lo que sobre,
coges de ai para tu gasto,
guárdame el resto
para echarme mi alipuz.

(Peso sobre peso, fragmento)


Desde luego que la muerte no escapa al humor. Los mexicanos, ya se sabe, tenemos mucho miedo a la muerte, quizá por eso nos reímos constantemente de ella. La irreverencia como mecanismo de defensa.  Así, Chava Flores hacía lo propio en canciones como ésta:

Cuando vivía el infeliz: ¡ya que se muera!
y hoy que ya está en el veliz: ¡Qué bueno era!
Sin embargo se veló, y el rosario se rezó
y una voz en el silencio interrumpió:
-Ya pasa la botella, no te quedes con ella!
Y la botella tuvo el final de Cleto:
¡Murió, murió, murió!

(Cerró sus ojitos Cleto, fragmento)


Chava Flores tuvo varios motes: El compositor festivo de México, El folclorista urbano o El cronista musical de la Ciudad de México. Sin embargo, él prefería que lo llamaran Hacedor de canciones. Yo hoy lo llamo Juglar. Seguramente a él dicho término le parecería antipatiquísimo y pedante, pero bueno, así lo homenajeo y de paso hago que se revuelva en su tumba. junto con el buen Cleto.


2.3.10

Frank Zappa and The Mothers of Invention - We're Only In It For The Money (1968)

"First I'll buy some beads, and then a leather band to go around my head; some feathers and bells and a book of Indian lore. I will ask the Chamber of Commerce how to get to Haight Street, and smoke an awful lot of dope. I will wander around barefoot. I will have a psychedelic gleam in my eye at all times. I will love everyone; I will love the police as they kick the shit out of me on the street. I will sleep ... I will, I will go to a house. That's, that's what I'll do; I will go to a house where there's a rock'n'roll band, 'cause the groups all live together, and I will join a rock'n'roll band. I will be their road manager, and I will stay there with them. And I will get the crabs, but I won't care." (Fragmento de: Who Needs The Peace Corps)

¿Cuál sería el objetivo de Frank Zappa y su grupo The Mothers of Invention cuando grabaron We're Only In It For The Money en 1968? ¿Trataban de responder mordazmente a The Beatles, quienes acababan de publicar el que para muchos es su obra maestra: Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band? ¿Era éste el golpe satírico definitivo que el grupo había estado buscando ya desde sus dos obras anteriores: Freak Out! (1966) y Absolutely Free (1967)? Después de todo, tanto sus dos predecesores, como We’re Only In It... tenían evidentemente algo en común: el desdén expresado mediante un humor punzante y sardónico dirigido al establishment socio-político y a la floreciente  generación hippie. Las respuestas pueden variar, los hechos están ahí para ser interpretados. Lo que es una certeza es que muchos consideran este álbum como el mejor de los más de 60 que, entre Zappa y The Mothers of Invention, llegaron a publicar.

Inmediatamente después de entender bien la impronta del título del álbum, lo primero que habría que revisar para tratar de responder las preguntas iniciales, es la portada del mismo. En ella aparecen los integrantes de la banda travestidos y reunidos alrededor de un bombo donde se puede leer el título del álbum. Frente a ellos un montón de frutas y vegetales (sandías, zanahórias, fresas, etc.) en un rectángulo de cultivo, conforman la palabra “Mothers”. Detrás de ellos hay un collage de celebridades. Un cielo oscuro y relampagueante sustituye el celeste de Sgt. Pepper’s...  Pero el guiño intertextual no acaba ahí: a diferencia de la contraportada del álbum del cuarteto de Liverpool, donde Paul McCartney es el único de los 4 integrantes que da la espalda a la cámara, la de We’re Only In It... muestra una foto del grupo en un fondo rojo, nuevamente con todos los integrantes travestidos y dando la espalda a la cámara, excepto uno de ellos cuya función es mostrar una hoja arrugada de papel estraza.

Resulta muy forzado hacer una comparación canción por canción entre Sgt. Pepper’s… y We’re Only In It... No obstante, es relativamente sencillo encontrar huellas paródicas en canciones como “What’s the ugliest part of your body?” en la que se puede percibir con claridad un eco del timbre suave y melodioso de John Lennon. Asimismo, el cuarto track del álbum titulado “Mom & Dad” deja ver una intención tanto musical como vocal similar a la de The Doors, otro infalible ícono del hippismo. Sin embargo, más allá de una respuesta directa a The Beatles, me parece que We're Only In It For The Money es, en su totalidad, más una crítica a todo el contexto del movimiento Flower Power (constantemente aludido en el álbum como Flower Punk) del cual Sgt. Pepper’s... fue, por supuesto, uno de sus símbolos más representativos.

En la musicalización de We're Only In It For The Money algunos instrumentos y la mayoría de los sonidos vocales fueron manipulados de tal forma que producen texturas raras y caricaturescas. Casi todos los tracks son breves y se entrelazan mediante fragmentos musicales editados y conversaciones que interrumpen consistentemente la continuidad. Todo lo anterior no impide que la composición musical sea sólida y elaborada. En fin, la lista de momentos brillantes es larga. El disco, tal como sucede con la mayoría de los discos de Zappa, no se abarca en su complejidad sino hasta después de escucharlo algunas veces de principio a fin.

Hay una especie de poder mágico que sale de la música de Zappa y que es difícil de explicar. Personalmente no me canso de escuchar las melodías entrecortadas –algunas aparentemente disarmónicas-, los diálogos bizarros, los monólogos improvisados... en fin todo ese abanico de opciones cargadas de un humor corrosivo y que terminan pareciéndome absurdamente perfectas a pesar de haberlas escuchado decenas de veces!
  
Para entender a Frank Zappa hay que prestarse a la experiencia de escucharlo detenidamente. Como algunas otras obras clásicas, las de Zappa requieren cierto grado de compromiso y otro tanto de concentración. Luego ya todo se vuelve diversión.

Dedicado a los dos Renatos Solís 
con quienes he compartido. en términos generales,
la pasión por la música y, en términos particulares,
la fuerte admiración por Frank Zappa


25.2.10

DJ Shadow - Endtroducing..... (1996)

Joshua Davis, nacido en San José, California, en 1972, es el hombre detrás del anodino seudónimo artístico DJ Shadow. En 1996, DJ Shadow debuta en la escena musical con el álbum Endtroducing..... Entre otras curiosidades relacionadas con esta producción, está la del rompimiento del Récord Guiness por conformar un álbum enteramente con samples. El equipo que usó DJ Shadow para producir Endtroducing..... se limita a un sampler, un par de tornamesas y el programa Pro Tools. La austeridad tecnológica no impidió que la revista TIME incluyera el álbum en su lista de los mejores 100 de toda la historia. 


La ejecución artística de DJ Shadow toca las fibras internas de una manera particular y supera con amplia ventaja a la mayoría de los álbumes de su tiempo. Endtroducing..... fundó, sin demasiados aspavientos, un nuevo género musical: el hip hop instrumental. DJ Shadow se valió de samples que van desde el clásico hip hop hasta el jazz, pasando por el funk y el psicodélico; además el multisampleo incluye segmentos de audio de programas de televisión antiguos, soundtracks, entrevistas y, desde luego, una variedad incontable de sonidos de percusiones.


Con todo esto, Shadow logra cruzar constantemente la frontera entre lo real y lo etéreo, las texturas y los motivos van y vienen, a veces logramos percibir sus detalles y otras simplemente se esfuman dejando una estela que cautiva. Los beats se extienden sobre el terreno de lo industrial para luego recaer sutilmente en un trip hop que relaja. Se va de la guerra a la paz en un instante. Violines, saxofones, xilófonos, pareciera que los sonidos musicales, aunados a los monólogos fantasmagóricos, tuvieran un sólo objetivo: intrigar.


Para los que fueron criados y arrullados en las vertiginosas pero seguras cunas del rock, el nuevo mundo propuesto por la música electrónica parece un lugar de incertidumbre, un territorio prohibido y ajeno. Desde el trip hop hasta el tecno, del acid house al drum’n’bass, la variopinta lista de estilos y subgéneros reune nombres mucho más exóticos que “punk” y “grunge”. Y si hay que mencionar algo aún más desafiante, esto es que la música electrónica ha entrado al juego musical contemporáneo con identidad propia, alejada de las arcaicas reglas impuestas por el rock:  las canciones raramente siguen la fórmula verso-coro-verso; frecuentemente prescinden de un cantante y cuando se logra percibir un riff de guitarra, lo más probable es que éste haya sido sampleado de un disco antiguo, y distorsionado de tal forma que el sonido tenga lo menos que ver con el de la guitarra convencional.


En resumen, no hay lugar para los románticos “guitar gods” en la escena electrónica actual. Sin embargo, nuevos héroes están emergiendo. Nuevos sample junkies como DJ Shadow o fenómenos tecno como Aphex Twin lideran la nueva generación de artistas que hace uso de la tecnología para reformar la forma creativa de la música pop y, desde luego, replantear la manera en la que las próximas generaciones asimilarán la evolución de la cultura musical en general.